Ver estrellas en Madrid

Experiencias astronómicas en Cuenca

Ver estrellas en Madrid

Un paseo por las estrellas de Madrid

En una ciudad muy contaminada luminicamente como cualquiera de las nuestras, a lo largo de todo el país, de Norte a Sur y de Este a Oeste, seguramente nos sorprendería que la ciudad de España en la que se pueden ver más estrellas es la ciudad de Madrid, si, y no es broma. Madrid tiene por enseña una bandera con siete estrellas con fondo rojo, empezamos por el principio, diseñada por el artista Jose María Cruz Novillo (Cuenca 1936), encargo del primer presidente de la comunidad, el socialista Joaquín Leguina. Por otro lado, el concepto de la bandera la realizó el poeta Santiago Amón. Es un buen comienzo para hablar de estrellas, y uno se puede imaginar al poeta una noche andando por el paseo de Recoletos hacia el norte y ver en el cielo sobre la plaza de Castilla las siete estrellas de la Osa Mayor, y al llegar a casa esa noche, llamar a su amigo conquense para que plasmara su idea de Bandera, está vez con mayúsculas, de Madrid. Si seguimos en el recorrido estelar, nos encontramos que el escudo de la Ciudad de Madrid también tiene esas siete estrellas esta vez con fondo azul, rodeando a un oso, este escudo es más antiguo que la bandera, y aunque ya se nombra en fuentes medievales, podemos constatar su antigüedad en la existencia de un escudo heráldico espectacular en la Calle de Segovia, el más antiguo de la capital donde se puede observar este escudo magnífico.

Decir, y lo digo con melancolía, que hubo un tiempo en que los cielos estrellados de Madrid fueron espectaculares y bajo ellos vivieron astrónomos que marcaron su época, como por ejemplo Maslama “El madrileño” o mejor dicho Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî , o simplemente Maslama al-Mayriti, tal vez, la fama de este astrónomo le llevo a ser uno de los mayores intelectuales del Califato de Córdoba, realizó trabajos que luego pasaron a los reinos cristianos, y que gracias a ellos se desarrolló, por ejemplo, el astrolabio. Ya tenemos un motivo para dedicar una estrella del escudo o de la Bandera de Madrid a un gran madrileño.

Y es que tener en la bandera y en el escudo de la ciudad, las siete estrellas de una constelación como la Osa Mayor debería engrandecer el orgullo madrileño desde el punto de vista astronómico, claro, la simbología de esta constelación se pierde en la noche de los tiempos, y todas las civilizaciones a lo largo y ancho del hemisferio norte y desde que la humanidad es eso, humanidad, miró al cielo nocturno con asombro viendo como con el paso del tiempo, “el carro”, nombre más prosáico con el que tambien se conoce a esta constelación, cambiaba de posición como si una fuerza sobrenatural tirara de las estrellas para que salieran por un horizonte y acabaran cayendo por el contrario. Este componente “mágico”, si pensamos como pensaban los primeros hombres y mujeres que empezaron a domesticar animales de tiro para la incipiente agricultura, dió como resultado, una mitología ancestral, en la que siete bueyes (las siete estrellas principales de la constelación de la Osa Mayor) guiados por el Boyero (Arturo es la estrella principal de la Constelación del Boyero a la que apuntan las tres estrellas de la Osa Mayor Alkaid, Mizar y Alioth) tiraban del cielo estrellado noche tras noche de forma incansable desde el principio de los tiempos, dándose cuenta tambien, que dependiendo de la posición de la constelación en el cielo nocturno, les indicaba las estaciones del año. Puede ser este mito uno de los primeros que se contaron nuestros antepasados en torno al calor de un fuego hace miles de años, este mito, junto a la presencia periódica de la Luna en el cielo formaron el calendario primigenio, y una de las primeras formas de la raza humana de tener conciencia del paso del tiempo. 

Mizar es una estrella especial, muy especial, la más especial tal vez, de las siete estrellas más brillantes, los ojos más agudos son capaces de ver a simple vista que no es una estrella sino que son dos, la sorpresa es aún mayor cuando si miramos a través de unos prismáticos o un telescopio pequeño, que no son dos, sino tres!!. Es verdad, Mizar tiene una compañera que se llama Alcor, que a su vez tiene una compañera más pequeña, así tenemos que Mizar es un sistema múltiple. Os diré, que este ejercicio visual ya lo hacían los antiguos, concretamente en el antiguo Egipto, utilizaban esta técnica para reclutar a sus vigías y arqueros, claro, necesitaban a los que tenían mejor vista para otear los horizontes y apuntar bien sus flechas, y decir, que a los miopes se les daba una lanza y se les asignaba un puesto cerca, siempre demasiado cerca, del enemigo, complicando mucho así, el futuro del soldado en caso de combate.

Esta constelación tiene tambien otra consideración y es magnífica, la Osa Mayor es una Agrupación Estelar, toma ya!!, no es una triste constelación, no, es la Agrupación Estelar de la Osa Mayor; resulta, que esta constelación no son solo siete estrellas, que va, son de 80 a 100 estrellas, con unas características especiales, todas tienen la misma edad, más o menos, todas están a una distancia de 75-80 años luz, todas tienen la misma velocidad radial y todas se mueven en la misma dirección. ¿Y qué significa esto que os acabo de decir?, pues bien, con estos datos podemos decir que este grupo de estrellas nacieron todas en la misma nube molecular, que se desarrollaron a la vez, y se van moviendo con la misma velocidad y la misma dirección. Es por eso, que cuando veo la Bandera de Madrid ondeando al viento, yo me imagino,  a esas siete estrellas montadas a lomos de gigantes en dirección a los confines de la via láctea.  Pero yo tengo mucha imaginación, lo que si esta claro, es que, esta agrupación estelar, forma parte de un antiguo cúmulo abierto de estrellas, si, muy abierto, porque sus componentes están ya muy separadas, tenemos un buen ejemplo de cúmulo abierto joven y son Las Pléyades, estrellas jóvenes que aún están juntitas. Por cierto, esté cúmulo está exactamente a 444 años luz de distancia de nuestro sistema solar y se puede ver en los cielos invernales perseguido por el cazador Orión.

Os he hablado de un famoso astrónomo madrileño, famoso en su tiempo y muy considerado, pero es que tiempo después, hubo otros madrileños que se juntaban en un cerro a modo de observatorio para ver los cielos estrellados de Madrid, que aún eran oscuros, eran amantes de la astronomía y esta experiencia científica dió el legendario nombre de la calle, la  Calle de la Estrella, en uno de los más castizos barrios de la capital.  Por allí anda tambien la Calle de la Luna, y como en el callejero cercano tenemos la Calle del Desengaño, no es de estrañar entonces que por allí se junten noctámbulos bohemios amantes de la noche que miran otras estrellas, botellas con etiquetas cinco estrellas concretamente, o tal vez Estrellas de Galicia o Mediterráneas, toda una constelación de estrellas, con los que coincidimos los astrónomos, si, con eso de ser noctámbulos bohemios amantes de la noche, si, y con las otras estrellas también.

Y es que Madrid, tiene fama de tener una noche movida, de hecho, en Madrid nació otra constelación de estrellas al abrigo de una revista que se llamaba La Luna precisamente, en ella convergieron una serie de jóvenes grupos de música que se reunieron con espontaneidad y frescura y sin complejos creando la Movida Madrileña, y es en una de las canciones más populares y emblemáticas de la Movida Madrileña, donde se nos dicen esto:

El cielo está lleno de estrellas

Y en mi cabeza un universo

La canción se llama «La Chica de Ayer» de Nacha Pop.

Acabamos así nuestro repaso a las estrellas de Madrid, con un verso de Antonio Vega, un poeta con un universo en su cabeza, que ya nos cantaba que el cielo estaba lleno de estrellas, tal vez en los 80 aún se veían en el centro de Madrid las estrellas, y aunque las estrellas en Madrid están siempre presentes, en emblemas y estandartes, en la historia, en el callejero, en las barras de los bares o flotando en las ondas de radio, las otras, las de verdad, brillando tan lejanas y tan débiles en los cielos nocturnos, para ver esas estrellas, las de verdad, los madrileños tengan que alejarse cien kilómetros de la capital para verlas, porque tanta contaminación lumínica no se las deja ver.

Esteban Donate

Monitor Starlight – Divulgador astronómico

AstroCuenca

Una respuesta

  1. Isidoro dice:

    Por no hablar del real observatorio o el magnífico planetario con su correspondiente museo, ubicado en un barrio por cierto, cuyos nombres de las calles están relacionados con las estrellas. Lo que a mí me sorprende realmente es que en una ciudad con el cielo tan opaco, haya tanta actividad relacionada con la astronomía amateur.

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